Idos.

¿No es ya la realidad suficientemente real? Guerras, odio, intolerancia; envidias, competitividad, violencia.

Ruido, ruido, ruido.

 

De eso escapo cuando leo un libro. De eso intento zafarme cuando me encuentro escribiendo uno.

De eso debería escapar cuando entro en contacto con gente a la que le gustan los libros.

 

Uno se dedica a la ficción especulativa intentando imaginar otros mundos posibles. ¿Por qué sigue siendo tan asquerosamente real este mundillo del que formamos parte? Envidias, competitividad, violencia. ¿Por qué algunos de vosotros seguís empeñados en traer lo peor que existe ahí fuera?

 

Uno lee libros. Uno escribe libros. Uno se relaciona con gente afín intentando olvidar, ni que sea por un momento, todos esos vicios. Pero los fantasmas le persiguen siempre. Ego, ego, ego. Ruido, ruido, ruido.

Ya hay la suficiente dosis de humanidad ahí fuera para que traigáis vuestra agresividad, enfrentando, malmetiendo. Para que os enfrasquéis en batallitas dignas de una panda de niños. Salvo que a ellos, a diferencia de vosotros, todavía se les puede achacar la inexperiencia, la inocencia.

 

De inocentes no tenéis nada. Y sin embargo os habéis quedado con lo peor de un niño de teta: el «yo, yo, yo», el «mí, mí, mí». La pataleta cuando os llevan la contraria. La incapacidad de comprender los grises.

 

Son muchas las razones para dedicarse al mundo de los libros, pero ninguna de ellas debería ser paliar las carencias de vuestro carácter. Para eso hay psicólogos y terapeutas.

 

Dejad lo malo a un lado, y sobre todo dejadnos en paz. Nosotros hemos venido por los libros, no por el ruido, ruido, ruido.

 

De lo contrario, idos. La verdad es que aquí no hacéis ninguna falta.

001-1

Anuncios

No eres un hescritor de berdá (Cuñados literarios)

hqdefault

“No eres un hescritor de berdá porque publicas por crowdfunding”, me dijeron una vez.

Medio en broma medio en serio, con ese tonito ambiguo y algo malicioso tan propio de nosotros, LOS LITERATOS. Más allá de la anécdota, me sorprendió cuán arraigadas están en nuestra forma de pensar algunas ideas del antiguo régimen, o si lo preferís, de la doble moral y el “qué dirán”. Y ya que tengo el blog bastante abandonado y me hallo de nuevo metido hasta el cuello en un nuevo crowdfunding, me gustaría compartir algunas ideas que me vienen a la mente en esta tarde de domingo.

El caso es que podría considerar esta máxima de CUÑADO LITERARIO como cierta, si no fuera por otras muchas cosas que me llegan por otro lado:

“Estoy descontento con mi editorial, pero como he firmado un contrato de larga duración tengo que esperar años para poder recuperar mi novela”

“La editorial ha quebrado y no he visto un duro de los royalties”

“Tengo que perseguir a mi editor para que me pague”

“Me han hecho una edición que no me gusta. No me han consultado para el tema de la portada. Ni siquiera me han hecho revisión ortotipográfica y se han colado erratas”

(En Camino de odio se nos colaron erratas, pero al menos tenemos la tranquilidad de que fue por no haberlas visto)

12885788_1034471439955680_1481305255501721529_o.jpg
Hay grandes editores y buenas personas en este mundillo. Lluis Rueda es la prueba.

Obviamente, no digo que este tipo de experiencias sean las únicas que uno puede encontrar con una editorial. Si dijera eso, estaría tomando una experiencia en concreto para definir el mundo, o es lo que es lo mismo, sería yo el que estaría ejerciendo de CUÑADO LITERARIO. Yo mismo soy editor y he publicado a través de editores con los que he tenido buenas experiencias: Cris y Jorge de Pulpture, Lluis y Marta de Hermenaute, o Roberto Pérez de Libros.com. No digo con esto que sean los únicos: son los que yo conozco.

davidoff.jpg
Sant Jordi 2014. Hay amor.

Pero ante todo soy un ronin, o es lo que es lo mismo, que voy por libre. Porque también he tenido malas experiencias, o las he conocido por boca de otros (y no pocos). A medida que los años pasan, me vuelvo desconfiado. Por eso me gusta trabajar con la gente que conozco. Y es un placer poder ver cómo David, uno de mis mejores amigos y director de Ronin Literario, ha crecido como editor desde que empezamos la aventura. Hasta tal punto confío en él que, muchas veces, discutiendo sobre esta o aquella corrección con los autores a los que editamos, me sorprendo a mí mismo diciendo siempre la misma frase: “Que decida David”.

verkami_b5d0411697fedf3194525c4d7e2a1b9c (2)

Gonzalo y yo podríamos haber llevado la saga a otras editoriales. Quizá nos la habrían tumbado o nos la habrían publicado. Quizá habría ido bien, quizá habría ido mal. Pero, ¿Por qué teníamos que quedarnos en el inestable mundo del quizá? Sabíamos que si se quedaba en casa y trabajábamos duro, acabaríamos publicando una novela de la que sentirnos orgullosos. Que controlaríamos cada punto del proceso de edición. A día de hoy, la novela ha llegado a todos los puntos de España, y la primera edición se ha agotado.

Tranquilo, CUÑADO LITERARIO. Tienes razón, era una tirada corta, de small press. Pero también es cierto que se ha agotado de verdad. No como muchas “segundas ediciones”, que tienen en cuenta los libros colocados, y no vendidos. Y que al cabo de un año, cuando los libreros los devuelven, esos libros son quemados para no admitir que no fueron vendidos de verdad. O, en el peor de los casos, devueltos al editor con una factura en negativo y tan toqueteados que ya no puede volver a ponerlos a la venta.

ERES UN SIMPLE MORTAL Y NO UN DIOS EN EL BLOG IMPERIO ROMANO DE XAVIER VALDERAS, MINUSVÁLIDOS EN LIBERTAD.jpg
Tranquilo, campeón, “solo eres un hombre”

Quizá ser hescritor de berdá implique tener un gran sello, palmadas en el hombro, lucir un bonito collar y tener amo. En ese caso, os lo podéis quedar para vosotros solitos. Decía Epicteto que “Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.”

Si renuncias al cariño y control de tu obra por satisfacer tu ego, luego no llores con lo que venga. Eso sí, serás el cuñado más feliz de la cena de navidad.

Palabra de ronin.

 

Hay un elfo loco en mi corazón

Hace años, Gonzalo, Pau y yo nos sentamos un verano a jugar una partida de rol del modo más inocente. Era una aventura corta, que debía mantenernos distraídos mientras el resto de jugadores (David y Arturo), lidiaban con sus respectivas dosis de vida real. Una partida íntima, jugada a tres bandas, lo que en rol significa con dos únicos personajes jugadores: Delbaeth, el elfo gladiador, y Ratón, el mediano sicario.

Este es uno de los primeros dibujos que realicé sobre cierto elfo gladiador.
Este es uno de los primeros dibujos que realicé sobre cierto elfo gladiador.

Tomás Riviera en su exhaustiva reseña sobre la que hoy es una novela, la calificó como “buddy movie”. Desde luego, eso fue también en su origen, pues las diferentes personalidades de ambos protagonistas nos mantenían a todos discutiendo, riendo y llegando a compromisos mientras intentábamos salvar un reino de Fantasía, algo en lo que progresábamos sin mucho éxito a veces, y llenos de heroísmo en otras.

Fui yo quien propuso a Gonzalo que escribiéramos esta historia, pues siempre creí que en ella había material de sobra para crear un buen libro de Fantasía.  A estas alturas podemos afirmar que la acogida por la novela ha sido increíble. Delbaeth Rising: Camino de Odio me ha reportado las mayores alegrías de mi “carrera” literaria, y lo digo con comillas al tener claro que mi futuro, al menos el inmediato, debe hollar otras sendas.

Puro amor. Puro grimdark.
Puro amor. Puro grimdark.

Es también una alegría levantar la cabeza del teclado y darse cuenta de que esta historia está bendecida por el poder de la amistad. El caso de Gonzalo, mi mejor amigo desde hace muchos años, con el que hemos construido esta novela codo con codo (ni una sola página de la novela ha sido escrita sin trabajar ambos el texto). David, sin cuya ayuda y compromiso en la edición habría sido imposible conseguir un acabado tan profesional para la historia. Darya, que comenzó siendo una extraña pero que puso las cosas tan fáciles y con tanto cariño que a día de hoy, a pesar de la distancia, es imposible considerarla una simple colaboradora.

Pero sobre todo, me acuerdo de todas las personas que nos brindaron su apoyo, que nos cedieron espacio en sus blogs, muros de Facebook, Timelines de Twitter; a los mecenas que confiaron en esta locura cuando solo tenían a mano un primer capítulo y la verborrea de dos tíos jugando con dragones frente a una cámara. Y por todas esas personas que nos jalean continuamente como a gladiadores, exigiendo con cierto tono de amenaza una nueva aventura de Delbaeth, que cierre el ciclo de los sucesos llevados a cabo en un lugar conocido comúnmente como el Reino.

images-4

Por todas ellas, por todos vosotros, por el poder de la amistad, y a pesar de que no me siento con muchas ganas de seguir escribiendo en los albores de este año de 2017, os digo que Delbaeth Rising: La enemistad de un mago todavía domina por completo mi imaginación y mis esfuerzos.

Os dimos sangre, pero pedisteis más, y tanto Gonzalo como yo os la vamos a dar.

Gracias…

Ni machismo ni feminismo: Fantasía

El tema de la mujer en su lucha contra el patriarcado está candente en la sociedad (ojalá lo estuviera mucho más). La literatura fantástica no es una excepción. Hace poco, con un tono de autocrítica que es de admirar, Alexander Páez reflexionaba de que leía poco a autoras de fantasía. Digo que es de admirar porque lo fácil es criticar a los demás en lugar de reflexionar sobre nuestros hábitos, nuestro papel en este constructo social que llamamos patriarcado, del cual todos, nos guste o no, formamos parte.

 

Puede que el título de la entrada (burla de la típica frase de cuñao de rrss) os suene a clickbait, y quizá tenga algo de ello, no lo sé. Viene en referencia a lo que insinuaba el inestimable Cuervo Fúnebre en el presente hilo de twitter.

“Es fantasía, señores, si metes dragones, zombies, subes la esperanza de vida, cambias las costumbres de la gente, cambias las ropas y metes magia, ¿qué narices impide que no haya machismo cuando NO ES LO MÁS IMPORTANTE DEL MEDIEVO? Claro, es lo fácil, sí.”

¿Una sociedad sin machismo? Este hilo me resultó muy interesante, pues en su día se me planteó esta cuestión en relación a mi propia labor como autor. Fue en en 2015, al amparo de un encuentro sobre historia de la Fantasía:

 

A la hora de crear sociedades fantásticas, ¿no es más interesante construirlas de modo que dejen de lado los prejuicios machistas?

 

No sé si os traigo respuestas. Eso se lo dejo a otros, a mí dejadme con mis preguntas, siempre. Son mucho más valiosas.

Ya sabéis que este es un blog en el que su autor apenas sabe nada; un lugar en el que aprendemos leyendo. En cualquier caso, me apetece reflexionar en voz alta sobre esta cuestión, y espero que leer la presente entrada os aporte alguna sabiduría.

barflyrev
Espero que lo que sigue no os suene demasiado a desvarío de bar. PD: Mickey Rourke, te quiero.

 

Soy poco del “esto se debe hacer así”. Cuando tocamos el tema de la mujer en la Fantasía, últimamente, nos dejamos llevar un poco por esta postura. Soy el primero que quiere que las cosas cambien, bueno, el primero no; las primeras sois vosotras. Soy el segundo que quiere que las cosas cambien, pero no es menos cierto que algo se me rebela ante toda esta movida. Pues también está la libertad del artista para enfocar su obra como estime conveniente.

Quiero entender que la novela es un vehículo para dar un mensaje, y que un autor o autora, cuando escribe, establece un diálogo con el lector. Omitir la cuestión de la dominación de género es una elección personal. No sé cuán consciente o inconsciente, eso es otro tema. Pero a lo que voy, en el fondo, obviar el tema del machismo social / heteropatriarcado puede ser tan lícito o tan poco lícito como dejar de lado temas como las diferencias socioeconómicas, las enfermedades, la senectud, o la locura (por citar ejemplos). Otra cuestión es si el autor o autora está construyendo sociedades machistas, racistas, clasistas, etc., o bien que ese propio autor sea realmente un machista, un racista o un clasista.

Un ejemplo: a Robert A. Heinlein se le achaca a veces compartir el discurso de algunos de sus personajes de su obra Tropas del Espacio, en la que nos describe una sociedad militarizada de tendencias más que fascistoides.

 

hqdefault (1).jpg
Viva Starship Truper, chavales

Sin embargo, si leemos La luna es una cruel amante, nos encontramos con una sociedad revolucionaria y un conmovedor alegato en favor del movimiento libertario. Bien, Robert A. Heinlein, en mi opinión, incorpora esos elementos porque desea hablar de esos temas en concreto con el lector. Otro ejemplo distinto, por citar uno, sería el clasismo que trasluce una obra como El Señor de los Anillos o las descripciones que Robert E. Howard hace de miembros de raza negra.

 

Las convicciones del autor a veces se dejan traslucir en el texto. En mi opinión, el narrador no debería tener voz, sino cedérsela a los personajes. Sin embargo, pretender que nuestra concepción de mundo, nuestras creencias y fobias no aparecerán en nuestras novelas no solo es un acto hipócrita, sino también una lucha perdida de antemano.

 

No voy a entrar en si es posible disfrutar de una obra escrita por alguien con unas creencias diametralmente opuestas a las nuestras, en el fondo eso es una cuestión personal. Ya sabéis que stalkeo por twitter, observo en la sombra y aprendo de vosotros; me he dado cuenta del gran escrúpulo que una autora como Marion Zimmer Bradley genera en muchos lectores cuando descubren los aspectos más turbios de su biografía. Particularmente y quizá con la excepción de la poesía, los autores me dan bastante igual. Me centro en las obras y en paz.

Pero todo este preámbulo me lleva a que nos hagamos la siguiente pregunta:

 

¿Es la novela fantástica una herramienta combativa?

2272428246_6b204e4bdc

Para Guy Debord en su obra La sociedad del espectáculo, en las naciones postiundustriales (véase la nuestra), las obras de arte se han visto desposeídas de su verdadero significado, que es su condición de arma para mejorar y regenerar la sociedad. Para Debord, las obras de arte de nuestro tiempo ni siquiera son tales, porque su único fin es el entretenimiento. Dicho de otro modo: son obras completamente irresponsables.

En mi opinión, se reduce a eso. En si el autor quiere incorporar a su discurso los temas de su presente que le preocupan, y sobre los que siente responsabilidad. En si la novela fantástica es algo más que un simple espectáculo, algo degenerado y desprovisto de su supuesto sentido. Como siempre, no seré yo el que os dé respuestas. Quizá queráis leer La sociedad del espectáculo y seguir “aprendiendo leyendo” sobre este tema.

Yo he hecho mi elección. Entiendo la novela como una herramienta no solo combativa, sino transformadora. Y ese es el gran atractivo de la literatura fantástica: su capacidad de transformarnos, igual que un viaje chamánico, para sanarnos de todos los vicios y limitaciones de nuestra sociedad y nuestro día a día. Pero obviamente, esto no responde a la primera pregunta que planteábamos:

A la hora de crear sociedades fantásticas, ¿no es más interesante construirlas de modo que dejen de lado los prejuicios machistas?

En el fondo, la pregunta asume que la novela fantástica es una herramienta de combate, y que la cuestión de género es una batalla que vale la pena luchar. Plantea dos formas distintas de pelear. Yo he probado varias y no creo que haya que elegir una, dependerá de lo que el autor quiera tratar en cada momento.  Cuando escribí Crónica del Rey Cautivo, por ejemplo, quería hablar de la lucha del individuo contra la familia, la moral de la época, la ley de mercado, la corrupción, la violencia y, siendo su personaje protagonista una mujer, también del machismo. Quiero entender que los atractivos de este camino son que el lector asuma la lucha de la mujer en una sociedad que no deja de ponerle topes, la limita, la censura e incluso la violenta. Asumir que la lucha de una mujer por prevalecer contra este monstruo que a veces parece tan invencible es tan digna (más) de una gesta como el héroe de turno descabezando a la criatura de turno.

 

¿Una oportunidad para la utopía? ¿Una Fantasía que sane?

Decía Alejandro Jodorowsky en su petición de apoyo para la película Poesía sin Fin:

¡Pero qué felicidad, estar haciendo por fin un cine que sane! No un cine enfermo…que presente destrucciones, espíritus de seres humanos que no saben amar…

En el fondo, me ha gustado la propuesta de Cuervo Fúnebre de representar sociedades medievales sin machismos. Pues, en el fondo, construir una Fantasía sin machismo puede ser también una manera de combatir. De curar. La novela fantástica representa una oportunidad como pocas para la utopía, la alternativa. Por desgracia, nos queda un largo camino para recorrer en nuestra propia sociedad, pero quizá la Fantasía pueda hacer didáctica.

Es atractivo considerar que pueda sanar. Mejorar nuestra sociedad al devolvernos un reflejo mucho mejor de ella.

 

¿Y tú, qué opinas?